#

lunes 6 de abril de 2009


A ti te gustaba esa cantante española que dice palabrotas en sus canciones y que decidió volver a cantar porque creía que ya tenía la cabeza en su sitio, en su opinión, y porque no tenía suficiente nivel monetario como para llegar a fin de mes, en mi opinión. A mi no me gusta esa cantante, nunca me ha gustado y menos si dice palabras malsonantes, pero tu si que me gustabas porque me dijiste te quiero al tercer día y bueno… esa es mi debilidad, ser enamoradizo. Yo no creía en estas cosas, pensaba que nunca sería testigo de un sentimiento recíproco en primera persona, que siempre iba a echar de menos algo que nunca tuve, pero no fue así, entre la aglomeración de gente me dejé llevar por la corriente y supe de tu boca que de verdad habías echado el ancla conmigo, que habías amarrado en mi puerto y que ibas a quedarte por mucho tiempo. A mí me dabas miedo, llegué a sentirme tan diminuto que a veces me daba miedo ahogarme, no hacía más que pensar en que algún día naufragaríamos, tú me habías dado la mayor felicidad posible y eso no puede durar tanto. Logré olvidarme, tomé la sabia decisión de vivir el momento y desembarcar sin miedo a las represalias, ya no temía por nada y menos por ti. Los enredos que nunca he tenido en el pelo aparecieron entre tus brazos y los míos, y tu codo pasó a formar parte de mi rodilla como si se tratara de un experimento genético. Navegamos tan poco que no tuve tiempo de marearme, noviembre se lo lleva todo y te deja en este mundo raro donde ya no tienes siquiera ganas de respirar. Frente al mar y con el sol en las pestañas ”tengo que hablar contigo” y nada bueno puede pasar cuando tienen que hablar contigo mientras por la ventanilla trasera se cuela el aire marino con sabor a sal, y que podía hacer yo si lo único que he aprendido a hacer es aparentar no ser débil aunque llore, si tenías razón cuando decías que ya solo quedaba un dulce recuerdo al que aferrarse y del que tu te descolgaste antes de poder colgarte en mi suspiro, solo podía mirar fijamente el sol de nuestra última tarde en el mar, el sol que sale cada mañana después de saludar a la luna, que siempre va a iluminar el paisaje aunque falte alguien a tu lado, porque la vida es así de injusta, el sol va a salir siempre y tu nunca vas a conocer algo que dure para siempre. Hicimos nuestra última ruta hasta donde estoy ahora, el último viaje y el más difícil de olvidar. Yo oteaba el horizonte porque eso es lo que hago cuando aguanto las lágrimas, clavo la mirada en un punto fijo y pestañeo lo menos posible para cuando estoy en la puerta de casa no darme cuenta de lo largo que ha sido el viaje. Puede que no sepa como es la vida en el mar, que no tenga ni idea de lo que hay que hacer para sobrevivir en él, pero juro que sé como es la vida en otra clase de mares muy diferentes a los que contienen agua y sal, donde el viento pocas veces sopla a tu favor y donde estás solo y ni la luz de un faro puede ayudarte. Sobreviviré cantaba en una de sus canciones tu querida cantante, la idea de que hay que sobrevivir es lo único que comparto con ella. Estoy bien, claro que estoy bien, siempre pensamos que estamos bien pero un día aparece de nuevo eso que habías enterrado en el fondo del mar y dejas de estar bien, creías que nada podría derrumbarte de nuevo pero recuerdas su pelo mojado tu corazón se encoge y tu habitación se impregna de olor a mar, es entonces cuando tienes la certeza total de que tu vida no tiene nada que ver con la que deseabas, entiendes que el ancla vuelve a estar suelta y que en el puerto no hay nadie mas que tú y lo que fuiste.
10.12.08


No me preguntes porque hago esto porque no lo sé. El 10 de diciembre de 2008 a las 6 y 14 minutos de la tarde, escribí eso. Treinta y dos día antes me dijiste que ya no me querías y yo te quería más que nunca. El 10 de diciembre creía estar preparado para escribir sobre ti, cuatro meses después te sigo echando de menos porque me doy cuenta de que nada ni nadie puede sustituirte, cuanto más lo intento peor son los resultados, te sigo queriendo y si mañana te presentaras en mi casa diciendo que todo ha sido un error me tiraría a tus brazos sin dudarlo. Tengo mucha fuerza de voluntad, he leído eso que escribí un 10 de diciembre y me he dado cuenta de lo injusta que es la vida. Yo estoy bien. Lo estoy, pero a veces daría lo que fuera por ver nuestro reflejo en un escaparate de cualquier tienda de las Ramblas y observar lo diminuto que parezco frente a tu metro ochenta y pico. Creo que nunca voy a echar tanto de menos a nadie como a ti, mi astronauta.

minor catastrophoes

sábado 19 de julio de 2008


Lo peor es cuando te pisotean y borran tu nombre sin pensárselo apenas dos veces. ¿Y que hago yo? todo el mundo sabe que sería capaz de pararlo todo y chillar fuerte hasta poner a cada uno en su lugar, que podría correr rápido y no escapar, pero lo que no sabe nadie es que estoy cansado, cansado y mutilado sin fuerzas para intentar cambiar las cosas. Hoy prefiero no hacer nada, desaparecer y ser un fantasma más, de esos que nos envuelven, siempre vamos a acabar siendo el fantasma que nos lleva persiguiendo desde que nacimos. Estoy vacío por dentro, me resulta aparatoso incluso mover los dedos para escribir, me da la sensación de que podría partirme el cuello en dos, ya no sé... puede que sea yo el que falle, mis engranajes cada vez son más lentos y da más miedo...¿miedo a qué? miedo, miedo, miedo simplemente miedo. Lo que más retuerce mi estómago es el hecho de no haber recibido ningún tipo de ayuda, eso demuestra lo solo que estoy entre esa gente que dice "estar conmigo", ¿pero de que utilidad me sois? sé que no tenéis nada de máquinas pero joder hay extremos a los que uno no debe llegar, hay que intentar, solamente he dicho intentar, intentar ayudar. No siento que vosotros en especial me hayáis ayudado alguna vez, y no os lo voy a decir nunca porque sé que no vale la pena, me he dado cuenta de que ayer estuve a punto de hacer un disparate, de que vale más la pena no dejarse llevar por impulsos momentáneos y parar a pensar en las consecuencias. No creo que lo que me ha pasado hoy a las ocho de la tarde me lo merezca, francamente creo que no merezco ese castigo. Y podría quejarme, chillar y reclamar que dejen de ensuciar mi vida, pero no voy a hacerlo porqué hoy me siento débil y ya no vale la pena. Hoy no.